10.12.08

Palabra del día:



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Prescindir.
Palabra del día:
Prescindir.
Prescindir para extrañar,
comenzar a prescindir para echar de menos,
para hallar la consecuencia.

Prescindir haciendo resonancia
en los oídos
en las puntas de los dedos.
Soñar que se prescinde de la vida
y que un mar de gente intenta reanimarte,
sacarte de el estado de reptil,
salirse, que es como prescindir
del habitar,
del ocupar
del llenar.

Prescindir del vino:
Prescindir de la esperanza.

Comenzar a no necesitar:
El final de toda presunción.
Las ruinas del centro,
la ciudad y un descalabro
de dos millones de indigentes:
Felices imprescindibles todos ellos.

Levantarse de la mesa,
y tirar la comida contra las paredes:
Prescindir de la satisfacción absoluta.

Tirarse a un tren,
tirarse en zambullida a la mar,
a la alberca,
al poso séptico,
al poso escéptico,
flotar en el universo
formar una constelación,
prescindir del cielo,
crear uno nuevo.

Caer por knockout en el tercer asalto,
ver la toalla volando desde la esquina,
húmeda de sangre.
Prescindir de la posibilidad de
levantarse. Una voz que grita
no más asaltos, y !saz!
que comienzas a prescindir de los dientes,
que ahora caen como perlas preciosas
de la boca
de tú boca.

Prescindir de toda corporeidad.
Prescindir de los servicios de aduana
de las cámaras de fotos
de los animales en los circos,
del fútbol dominical.

Dejar que todo se aparte,
y uno quedarse quieto,
y que todo pase,
y que sople el viento.

Dejar que todos prescindan hoy de mí,
dejarme pescar, morder el anzuelo,
sólo para saber qué pasa,
sólo para eso.






Edison Diaz

5.12.08

MEDICAMENTOS


Para: Yudy Velásquez.



Automedicado los lunes en la noche para olvidarte,

Buscando expectorar la nostalgia,

Sacando la basura de la caneca vacía,

Cosas sin sentido, repetitivas y solo.


Los sueños se desperdician a través de colores naranjas

Y un vidrio como último bastión de la impotencia

Se convierte en el refugio más adecuado

Para evitar mis muebles y el vacio que dejaste.


¡Esta bien, todo esta bien!

Le digo al reflejo que hace de mí el espejo

Que no es ni la mitad de hace un año.

Mirando mi interior el martes por la noche.


Quisiera saltarme el miércoles,

Puesto que lloro a las 3:30 de la noche

Sudando y arropado con una camiseta

De esas que obsequian en navidad.

Los jueves trabajo, en realidad trabajo,

Para evitar pensar en lo que fue de ti,

Donde estas o si cruzando la calle te veré.

Los jueves mecanizo las emociones.


Llega al fin el viernes sin efectos del medicamento,

Así que sorbo a sorbo de tequila

Pretendo ahogarte a la mitad de la botella

¡Sabes nadar muy bien!


Sábado de resaca, unas neuronas más quemadas.

Espero que sean las neuronas que te piensan.

Tres notas de una serenata de Bajo.

Sábado en la tarde comienzo a odiarte.


El domingo es el peor día…

…Automedicado los lunes en la noche para olvidarte.


CAMILO ANDRES

18.11.08

Diez Días en Coma




Antes de todo, me agarré firmemente
a la manta regalada que me cubría.
Era azul, y aún olía a mi hermano.

La apreté fuertemente.
Entró un zumbido de viento por la ventana.
Sonó una canción sin autor evidente.
Y con ello el silencio a mis oídos y a mis ojos.

Entonces comenzó el viaje.
El cielo se partía en dos.
De una telaraña pequeña,
comenzaron a caer insectos,
El cuadro bailarín de mi puerta,
se puso a blanco y negro
y el sol rojo hasta estallar.

Sentí unas manos caminando por la espalda,
una mujer de medio cuerpo, toda violeta,
con los ojos quietos, y el pelo verdoso.
/Yo sudé. 
Ella siguió pasando sus manos por mi pellejo
abandonado. Ladró un perro en la avenida desierto
Creo haberle dicho que sufría de insomnio,
y ella me decía que sufría de amor.

Las cortinas cambiaron de nombre.
Ahora se llamaban esperanza.
Y agitadas por un viento que se colaba o salía
de mis fracturados pulmones,
danzaban y se movían dejando ver
una simple noche bogotana, llena de siluetas.
Una noche de abandonados, y de fumadores
de dedos amarillos.

Llegó el amanecer. Y caían copos de miel
todos redondos y cafés.
caían pianos del cielo.
Caían corcheas, caían niños desnudos.
Llovían lagrimas, y un técnico
dijo que llovían ausencias.

/Entonces

Los relojes se detuvieron.
Las letras se quedaron sin marcha.
Una partida de ajedrez se quedó en tablas,
y la señora que todos los días está
en pijama, hoy se puso tacones y se aplicó labial.

La cama comenzó a tragarme.
El Detective, me dijo que era pereza,
en medio de copas, y sombreros,
yo le dije que era nostalgia.
Que había días en que la nostalgia sufría
de unos apetitos terribles.
Que se tragaba todo, y que era quimérica.
Él, contando con los dedos, pidió
que le rompieran tres huevos.
Yo pedí un café con leche, más café que leche.

Los recuerdos entonces se volvieron de piedra.
Estalactitas de sueños sin cumplir.
Amantes que dejaron un par de medias y se fueron.
La hija de un amigo que gustaba de ver osos dibujados
en la pared de su cuarto.
El primer muerto que vi de frente,
al primero que mataron en la esquina de mi casa
con un balazo en toda la mitad del pecho,
y otro tiro que abrió camino entre el cuello y la cabeza.

Entonces comenzó un mareo.
Vómitos sin programar.
Dormir al lado de un balde,
procurar dormir de lado, pensar de lado,
hacer el amor de lado,
comer de lado.
No fuera y el vomito me ahogara.

Una temporada de viajes oníricos,
al Amazonas, a Berlin, Budapest,
Puerto Salgar, Mompox.
Visitas de cuatro segundos cada una.
Un par de bares, un saludo,
y de vuelta al avión de los sueños.

Una botella de ron destapada,
unas niñas jugando al pelotón de fusilamiento.
1, 2, 3, y la caneca de basura hasta
el borde de mierda a rebozar.

Soñé que era un espía,
un subcontratado de la KGB,
un huérfano ideológico, un paralitico
con problemas pulmonares.
Soñé que venía un poeta clandestino,
y que yo le decía que bajara la velocidad
del viejo impala porque ya íbamos a morir.

Otro día bajaba la guardia,
y entre risas, una pesadilla nueva se avecinaba.
Una bruja con cabeza de serpiente quería
leerme la mano, yo me empeñaba en esconder
las palmas bajo la almohada,
pero todo intento era vacío; parecía inquietarle.
La bruja que no era estúpida,
me leyó la planta de los pies,
y en vez de decirme el futuro
me dio el parte de un sin fin de enfermedades
que se tragaban el corazón de mis amados conocidos.

Y ahí, suavemente,
un solo de piano comenzaba a sonar.
El balde los vómitos desapareció,
la cobija de mi hermano se fue
volviendo papel de lija.
Los recuerdos se esfumaron,
volví a nacer, sin nada,
sin lenguaje, sin palabra
sin letras
sin amigos
sin familia
sin mi
sin ti
La mujer que aparecía con el pelo verdoso,
de mi espalda se fue adueñando
y una paloma deforme le sacaba
bocados de arroz a un tipo aburrido
que miraba la televisión.
Después desperté por completo,
y todo estaba en su lugar:
un compadre que se untaba ron en la chaqueta
como untándose loción,
me dio la bienvenida.
Le dije que sentí el paso imponente del tiempo,
y él me contestó que sólo habían pasado
diez días desde que me perdí.




Edison Diaz

3.11.08

DESOBLIGACIONES

Viajan en corceles de madera

rellenos de aserrín en sus cabezas

la arena se mezcla con las oraciones

sin verbo ni sujeto ni sentido

y las des-obligaciones son sólo

una llamada y un par de cervezas

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Convertidos en vigilantes y policías

Un recuerdo pegado en la pared

El recuerdo queriendo estar pegado al olvido

Tres poetas olvidados de la poesía


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¿Hay un orden natural de las cosas?

Perdóneme señor Antunes pero los muertos,

segregan en nuestras cabezas excremento

los amigos se escupen unos a otros

y los únicos que ganan algo son los escritores mediocres

que invaden con mierda las grandes librerías

y a usted sólo lo encontramos en bibliotecas...


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Las terrazas no son tan propicias

las navajas ya no asombran

las canciones se están convirtiendo en agujeros

y los sobornos cada vez son mas pequeños

entonces alguien dígame:

¿Como carajos pretenden que escriba?

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La nariz me ha sangrado últimamente

mientras me baño,

y el hilo de sangre se mezcla con el agua,

he preguntado: ¿Que será?

Se me sale la poesía literalmente del cuerpo


CAMILO ANDRES