¿Crees que estamos atados?



Y si lo estamos, ¿Cuánto podremos soportarlo?











Estar en un lugar condenado, atado a una vida, rodeados de cosas con poco valor.

Sería entonces mejor huir. Huir de una cama y un cuarto. Nada más, lo es todo. ¡Huir!,

ir al lugar en donde habita la solución y en donde ser feliz es una obligación.


La solución: Sentarse a comer en un fino restaurante, y luego, tras horas de buen apetito, ir a bailar en las zonas más concurridas de la ciudad. Bailar y tomar. Estar incluido, rodeado de amigos. No obstante, tarde, muy tarde ya, cerca del alba, una mano cordial que hace su trabajo, nos golpea en la espalda: es hora de marcharse del lugar, que a esa hora permanece desocupado.


Luego bajar, a tientas, sin rumbo, solo, una calle oscura.




J. C. Gómez



Comentarios

sandra dijo…
Esto tiene un efecto de pesada y fria maquina del tiempo, tiene un impacto de vieja pordiosera que te extiende su abrigo del pasado, un olor a noche evocado a esas noches idénticas, un olor a cigarrillo mentolado, de caminar en la noche con voces que gritan palabras de coñac, palabras diluidas en esas burbujas que se diluyeron el el alba de tu escrito...y retornar sin mi mascara, completamente desfigurada..trocada en eso que ya no es la linda muñeca que salio de ese cuarto del que abandonó a tantos amantes libros, amantes palabras que le hablaban mas que las voz coñac... y bueno escritor de este escrito... tu me devuelves este pasado, las verdaderas falsedades de estos tiempos... me dejas verme... gracias escritor espejooo gracias querido escritor de escritos mendigosss que nos da lismosnas de nosotros mismos...
INSOMNIO dijo…
Los lugares del eterno escape. Eso de los circulos de llegada y huida, me gustá.
Liliana Ramírez dijo…
Estamos atados, eso es indudable.
"¡Huir!", quizas una gran alternativa.
Por más huidas planeadas, calculadas, premeditas e incluso insospechadas, siempre seguiremos atados...o quien nos asegura que no nos estamos atando "al lugar en donde habita la solución y en donde ser feliz es una obligación". Y con respecto a cuánto podremos soportar que estamos atados, dificil saberlo porque cambiar de ataduras se hace parte de la rutina aunque no lo parezca.

Es un buen poema, te ata al pensamiento, a tus pensamientos obligandote a reflexionar en una nueva fuga.

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